Artesanías De Ixmiquilpan

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Ixmiquilpan es una de las tierras hidalguenses más importantes a nivel gastronomía, destinos y artesanía. Todas y cada una de ellas se obtienen de fibra de maguey como ayates, mecapales, que son fajas de cuero que utilizan los mozos de cuerda para llevar cargas, morrales que a veces se llevan los turistas para guardar un pedacito de Hidalgo ahí, variedad de lazos y reatas para amarrar a los animales o practicar el jaripeo, tapetes con bellos diseños bordados para la puerta del hogar, escobetas, mecates, jorongos, cobijas para los fríos de diciembre.

 

Además se elaboran trajes de lana, vestidos, rebozos, camisas, quisquemeles, canastas, cestos, pajareras, flautas hechas de vara de sauce y de carrizo, sombreros de palma, petates, costureros, charola, fruteros, cestos papeleros, “ceras escamadas” o simplemente guías de flores de cera; en alfarería se elaboran cántaros, ollas y macetas pero en muy poca producción.

En sus distintas regiones se trabaja la artesanía, ya que ésta, es considerada su principal actividad para subsistir y preservar los conocimientos adquiridos por los antepasados de la región, siempre interesados en la cultura y las tradiciones. Como por ejemplo en La Cruz Blanca, en la cual se trabaja el carrizo. En Orizabita, en la cual la principal actividad artesanal es la alfarería. El Ninth, en el cual se elaboran miniaturas de concha de abulón con madera y en San Nicolás donde se elaboran los fantásticos bordados.

La concha de abulón, es realmente característica de la región, con una elaboración sobre madera, se conforman objetos en miniatura de diversas figuras, instrumentos musicales artesanales, espejos, cruces religiosas, porta retratos, cobijas, juegos de domino, e incluso ceniceros para los fumadores.

Pero vamos hablar un poco más a fondo de una de las comunidades más importantes para la artesanía a nivel nacional: El Ninth 

El Ninth, un lugar en las afueras de Ixmiquilpan cuyo nombre deriva del otomí, mágico lugar donde se elaboran artesanías con fibras de maguey desde épocas prehispánicas para los españoles en ese entonces, como cuerdas de guitarra. De aquí surgió la tradición de arreglar estas, lo cual se hacía con hueso, hasta que alguien comenzó integrando las conchas y así nació la tradición de la incrustación de concha de abulón como elemento decorativo sobre la madera de enebro, convertidas en objetos como pulseras, prendedores, aros, espejos, collares, alhajeros, llaveros, tableros de ajedrez, dominós, guitarras, violines, arpas y pianos de cola.

Una hermosa concha grande y solitaria compuesta de varias capas y diversos colores que dependen de la alimentación animal y contienen una piedra, con estas hermosas conchas se pueden crear artesanías hermosas a través de moldes de madera y cortes de figuras, toda actividad es hecha a mano, primeramente se selecciona la concha y se pule, posteriormente se cortan las figuras que se incrustarán, después se aplica la resina y se incrusta, y por último se pule la pieza y se barniza.

 

A pesar de ser una artesanía muy conocida y característica en Ixmiquilpan, ya no es tan fabricada como antes, existen pocos talleres conocidos, algunos más que otros, cuyas familias han decidido seguir la tradición familiar de ser artesanos, cuyas piezas han tenido alcance a mercados italianos, francés, alemán e incluso estadounidense, una artesanía que vale mucho la pena conocer.